Hace 20 años, en un comentario aparecido en la Revista Vuelta, sí esa que fundó y dirigía Octavio Paz, apareció un comentario sobre el ser del poder político en México -que se cita aquí abajo- a propósito de las reacciones sobre la traducción del título de un libro. No cabe duda que lo que vivimos hoy no es nada nuevo y, lo que es aun peor, es contagioso.
Patético poder
Hubo algunas reclamaciones cuando se decidió traducir el título de The Pathos of Power, libro del psicólogo Kenneth B. Clark, como El patetismo del poder. Quizá no les faltaba razón a los reclamantes. Concibo mejores títulos en español: El drama delpoder, La vulnerabilidad..., incluso El pathos... (dejando en su forma original, universalmente inteligibleen lengua culta, la palabra clave). En cualquier caso, la adquisición y el ejercicio del poder -sobre todo en México- sí tienen mucho de patético (voz que, según el DRAC, “dícese de lo que es capaz de mover y agitar el ánimo infundiéndole afectos vehementes y con particularidad dolor, tristeza o melancolía”).
Hay pathos, asegura Clar, cuando el ejercicio del poder: a) “es ambiguo, fortuito, arbitrario, regresivo, desproporcionadamente intenso y rígido, a pesar de las consecuencias”; y b) “se hace tan funcionalmente autónomo y extremo en intensidad que subvierte y pervierte las facultades críticas, racionales y morales de los individuos y los grupos.”
La conclusión es obvia: el poder político en México es medularmente patético. Y tal pathos se contagia, de modo ineluctable, a casi todos los órdenes de nuestra vida pública. Y aun de la privada.
J.G.T.
Para ver el comentario en Vuelta ir a http://www.letraslibres.com/index.php?num=33&rev=3
lunes 23 de febrero de 2009
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